Lucía & Andrea

 

Será que soy un blando.... pero en esta boda lloré.  Es difícil de explicar para el que no se ha visto en la tesitura, pero es normal si lo piensas. Conoces a la pareja, sabes su historia, se abren a ti y claro, luego se te cae la lagrima.  

 

Recuerdo perfectamente como conocí a Lucia y Andrea, la tía de una de ellas hizo las presentaciones oportunas, charlamos un rato en mi jardín, tomamos un café y cuando se fueron de casa pensé, dos chicas de blanco, mucha gente joven, un lugar espectacular… Esta boda va a molar.

 

Pasan los meses si que te des ni cuenta y de repente vuelves a quedar y ya estas con la pre-boda.

 

- ¿Os importa si hacemos unas preguntas?

- Vale lo que quieras, confiamos en ti.

 

Y se me ponen a llorar, pero a llorar de alegría, de nostalgia de recordar años preciosos y ser consciente de la plena felicidad. Y yo mientras grabo voy pensado, la luz esta bonita, que suerte tengo de dar siempre con buena gente, no la cagues, haz un buen trabajo, dale tiempo a que hable, vigila el foco, me encanta mi trabajo.

Si la gente supiera en todo lo que pienso al mismo tiempo mientras trabajo.  

 
 

 

Pasa el tiempo de nuevo, no se nada de ellas, un día llaman, malas noticias, la vida es triste, hay que seguir, todo sigue igual, pero todo a cambiado. Ahora todo es emoción, ahora si que no puedes cagarla, todo tiene que ser perfecto, todas las bodas son un gran día, este más.

 
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Y todo fue perfecto, las novias radiantes, el día luminoso, lagrimas, risas, un día inolvidable.